Twitter, qué bueno que viniste.

Twitter, qué bueno que llegaste. Twitter, sos macanudo. Parafraseando a cierto narrador de cierta televisión retransmitiendo cierta remontada del Barça con un gol de Juan Antonio Pizzi, rompo una lanza por Twitter. Por las redes sociales en general, pero por Twitter en particular. Porque está sufriendo más que nadie la dictadura de la libertad de expresión que, teóricamente, es muy bonita, pero no lo es tanto cuando tienes que aguantar que cierto (sí, estoy por no concretar) desviado mental se ponga a insultar a otra porque no piensa como él.

En los últimos años, Twitter se ha convertido en el cubo que aglutina los comentarios de millones de personas. Mensajes de todos los colores y sabores conentrados en 140 caracteres. Para compartir -porque es lo que se hace en las redes sociales, compartir – una idea estructurada, clara y meditada sobra medio tweet. Para poner ‘Gilipollas’, ‘hijo de puta’ y ‘te voy a matar’ hacen falta menos caracteres y casi ninguna neurona. Twitter es ahora una plaza llena de gente que vomita lo que piensa, aunque tenga bastante poco interés. Lamentablemente, la gente vomitiva inunda con su marea de estupideces a los demás, que no pretendemos otra cosa que estar, informar y ser informados, opinar basándonos en ideas razonables y razonadas y, de vez en cuando, soltar algún chascarrillo que otro.

Twitter es una de las mayores oportunidades para compartir conocimiento que actualmente tenemos en nuestras manos, a un simple click del ratón. En esta gran comunidad puedes conocer, compartir y aprender casi cualquier cosa de casi cualquier persona. Los puntos de vista son casi infinitos y la información no para de llegar. Es como un gran pabellón donde el turno es libre y no hay que levantar la mano, sino atender a las personas que te interesen. ¿Por qué no echar a las demás?

Llevo mucho tiempo dándole vueltas. Imaginaos un Twitter sin faltas de ortografía ni tweets absurdos. No hablo de humor o de un furtivo comentario sobre lo que vas a comer hoy, que también son válidos y que ayudan a que esto no sea un muermo. Hablo de una comunidad sin usuarios estúpidos, pesados, con interés cero por enseñar y aprender. Hablo de un Twitter limpio, sano, directo, público, agradable y social. Poner que tienes sueño todas las noches no es social, eso seguro. Amenazar de muerte a otro tampoco es social, está claro.

¿Imagináis un Twitter con usuarios minuciósamente identificados, con nombre, apellido y documento de identificación? Un Twitter donde el anonimato no diera pie a majaderos con teclado. Un Twitter donde tenga cabida el humor, la información, las ideas y la opinión, pero siempre con cara y de cara.

Me gusta mucho una discusión twittera, a las pruebas me remito. Por suerte, mi TL está lleno de gente que habla bien, de muchas cosas y desde muchos sitios y puntos de vista, y a los que puedes llevar la contraria sin tener miedo a un insulto. Por desgracia, Twitter está cada vez más lleno de fanáticos indocumentados, cuasi anónimos (porque aunque no lo creáis, AY, os pillan), y con el único afán de hinchar las pelotas, hablando mal y pronto.

Por el Twitter de la opinión meditada, de la información contrastada, de la discusión civilizada y el humor de @norcoreano. Por el Twitter de @josemanuelrodos, @mirondo y @AnalistaDePicks. Por el Twitter de #DebateHebdo y #Mustafi. Por un Twitter de calidad.

Y aquí dejo un plus de los medios de comunicación, Twitter y lo nuevo de PedroJ.

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