Tú. ¿Cuánto lo haces?

Parecemos zombies en busca de carne. Veinticuatro horas disponibles cada día para hacerlo, no son pocas –aunque quisieras que algunos días se alargasen-. 07:20 el primero de la mañana, para coger el día con fuerza. Sigues 07:38. No paras son las 07:41. Descanso merecido. Pero quiero más, necesito más. A falta de cinco minutos para empezar a trabajar o estudiar mi cuerpo me pide hacerlo otra vez. 07:59, he caído.

A penas llevo hora y media en pie y ya he perdido la cuenta. ¿20,30 veces? Afloja, dice mi esqueleto. Exhausta. Las manos casi congeladas consiguen llegar hasta su objetivo: botón de desbloqueo y una pantalla iluminada ante mí. Oh sí, lo he hecho otra vez. Y así hasta 150 veces según un informe presentado por el vicepresidente ejecutivo de la Fundación Telefónica, Emilio Gilolmo en la decimocuarta edición de  ‘La Sociedad de la Información en España’. Más de un centenar de veces nuestros dedos cada día van a parar a nuestro móvil para consultarlo.

Enganchados, adeptos, enfermos. Lo estamos. Urgente: Llamamiento a todos los usuarios de smartphones, nuestras relaciones y nuestras vidas están en peligro. Debemos usar cada cosa con moderación. Al igual que la legislación controla las tasas de alcohol al volante o aconseja que el tabaco es perjudicial para la salud. Nos encontramos ante una verdadera amenaza, nuestros teléfonos móviles.

Personalmente, creo, afirmo y reconozco que si vas a hacerlo lo hagas físicamente que si vas a tocar sea el botón de desbloqueo de una persona –pensar mal o no, se puede desbloquear de mil maneras, allá la imaginación de cada uno-. Besar y no enviar un emoticono de unos labios. Que si discutes sea cara a cara, dejarás atrás mal entendidos debido a los tonos de emoción que no es capaz de retransmitir tu telefonillo. Y seguro que el enfado se pasa más rápido.

El mundo ha cambiado y no poco. La tecnología en la última década no ha parado de desarrollarse y pensábamos que nos facilitaría la vida y completaría –y en muchos casos es buena- pero claro todo en su cierta medida, a veces la tecnología no nos viene con unas instrucciones funcionales y somos nosotros mismos quienes debemos decidir cómo, cuándo, dónde y tomar  las riendas. ¡Ay, pobre de nosotros, qué inocentes!

Y a todas aquellas personas miedosas de no recibir un mensaje a cada instante, no pasa absolutamente nada, vive momentos, para contarlos luego con todos tus gestos, expresiones, aportaciones, muecas y demás ¡Será muchísimo más espectacular y divertido! ¿Y, sabéis una cosa? centenares de veces con el silencio y solo los gestos se puede comunicar y exteriorizar mucho más.

Somos seres sociales, racionales, dejemos por un momento que piense nuestra cabeza y no alguna de esas apps que llevamos incorporadas en nuestra ‘casa portátil’. Nos gusta y tenemos la necesidad de hablar, pues hagámoslo. En persona mucho mejor, no paremos de hacerlo, una y otra vez. No me gustaría nada que millones de relaciones se desvanecieran, quedasen afectadas por un puñado de chips y trozos de plástico. Creo que somos más inteligentes. Espero. Claro que sí.

Por un momento venzamos a la tecnología o acabará con nosotros. Ella ya nos sustituye en diversos puestos de trabajo. ¿Vamos a abrirles también las puestas de nuestra vida personal? No nos convirtamos en monstruos y disfrutemos de lo bonito, la esencia del directo y la conexión física. El mundo es algo más que una pantalla en ‘escribiendo’, ‘enviado’, ‘leído’… 22:24 Dos mensajes: ‘Ven’. ‘Apago el móvil’. Tomar nota 23:10 –en persona- Menos desbloquear y más tocar.

You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed.You can skip to the end and leave a response. Pinging is currently not allowed.

Leave a Reply

--------