JUICIO EN LÍNEA

shutterstock_5798551El juicio en línea es una realidad. Con su entrada en vigor es claro que el futuro ya nos alcanzó y se queda entre nosotros sin que haya marcha atrás. Es una figura jurídica novedosa que obligará a los juristas nacionales y extranjeros a revisar cómo se ha desarrollado la función jurisdiccional, porque además de que en él se abandona el uso de papel en dicha actividad (con el evidente beneficio ecológico respectivo) implica una nueva forma de trabajar en la misma función.

Es notorio que el desarrollo del juicio en línea, tiene evidentes distinciones con el juicio en la vía tradicional. En principio, se trata de la misma actividad pero con algunas diferencias que son algunas veces absolutas. Seguimos revisando promociones, pruebas y actuaciones. Se dictan acuerdos y sentencias. La diferencia la encontramos en la manera en que entendemos nuestra labor: ya no es un documento físico con firma autógrafa, es un documento electrónico con firma electrónica avanzada; la noción de territorialidad desaparece porque la tecnología nos acerca con la posibilidad de actuar sin restricción alguna por la distancia, pues una videoconferencia nos permite llevar al cabo una diligencia al otro lado del país sin las complicaciones temporales o espaciales que un exhorto no resuelve. Una de las tantas discusiones que se han tenido es la relativa a que si las copias certificadas en papel o incluso electrónicas que algunas partes están solicitando son o no necesarias frente a la argumentación de que la impresión de un documento digital con firma electrónica avanzada constituye una reproducción con el mismo valor probatorio que el documento electrónico que obra en el sistema. Se discute si realmente se corre traslado con las promociones y sus anexos a las partes o se trata de una vista que se concede al permitirse el acceso al expediente electrónico de manera ilimitada a los autorizados que gocen de clave y contraseña. Son muchos los temas que a la fecha se han expuesto, y son más, por supuesto los que faltan por resolver.

shutterstock_65646802Por ello, el principal reto a que se enfrenta el juicio en línea se puede dividir en los siguientes apartados: 1) el desconocimiento que de sus disposiciones existe en el foro, lo que aumenta el temor de su aplicación, porque siempre le tememos a lo que no conocemos. 2) el miedo generacional, porque existen aún abogados que desconfían de la tecnología en razón de que no aprendieron a utilizarla –por diversas razones- y se niegan a incursionar en ella. 3) resistencia a abandonar una zona de confort, que constituye el reto más difícil de vencer porque lo encontramos no sólo en litigantes y autoridades, sino en integrantes de la función jurisdiccional que han desarrollado su actividad de una manera a lo largo del tiempo, y que desdeñan el cambio bajo la percepción de que no requieren transformarse porque la forma en que han actuado siempre les ha permitido trabajar de manera satisfactoria, y ven al juicio en línea como un capricho o una moda pasajera. Incluso hay algunos que, sin decirlo, saben que con la aplicación del juicio en línea arriesgan su posición ganada a lo largo del tiempo, porque cuando se abandona un paradigma, como sucede con el establecimiento de la vía en línea, todos iniciamos desde el mismo punto, no importa qué tan hábiles o experimentados hayamos sido en el modelo anterior, en el nuevo modelo todos iniciamos desde el principio. De ahí que existan voces detractoras desde la misma función jurisdiccional.

Por ello, debemos estar atentos al cambio, pero para afrontarlo debemos vencer la inercia que una actividad desarrollada por mucho tiempo genera: cuántas de nuestras acciones no tienen más sustento que la costumbre, cuántas se realizan de tal forma porque así se ha hecho siempre. No se sabe si el cambio será favorable y no se pide que se abandone toda práctica por otra nueva sin reflexión alguna; se hace referencia a que se debe revisar la función diaria de manera crítica para adaptarnos a un mundo que todos los días cambia, venciendo la resistencia a la transformación, sometiendo la soberbia de quien cree que todo lo sabe y que no necesita aprender nada nuevo, que así estamos bien y que no necesitamos nada nuevo para funcionar. Debemos estar abiertos y dispuestos a los cambios. Quien no lo haga, caerá en la obsolescencia y será desplazado.

informaticashutterstock_113567302El jurista debe estar alerta a los cambios ocurridos en la realidad; a las nuevas necesidades pero sin olvidar demandas antiguas no satisfechas; debe atender a las nuevas convicciones sociales que se despierten en la conciencia colectiva y a las aspiraciones de los hombres para encaminarse hacia formas cada vez más elevadas de justicia. Por eso, el abogado debe ser no sólo el hombre de la tradición que recoge en instituciones, leyes y experiencias de los que lo han precedido, sino que es y debe ser, también, factor de cambio.

FUENTE:

http://www.tfjfa.gob.mx/investigaciones/pdf/notasgeneralesdeljuicioen.pdf

You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed.You can skip to the end and leave a response. Pinging is currently not allowed.

Leave a Reply

--------