Azúcar tóxica y las bebidas gaseosas

En las últimas tres décadas, las tasas de obesidad global se han duplicado y ahora viven en el mundo más de 500 millones de personas obesas. Aunque las causas de este fenómeno son diversas, algunas voces culpan a un alimento en particular: el azúcar, sugiriendo incluso que ésta podría ser tóxica para el cuerpo humano.
Teniendo en cuenta que las gaseosas son una de las principales formas en las que las personas consumimos azúcar en grandes cantidades, esta preocupación ha hecho que se empiece a mirar a este rubro con otros ojos.
Basta con leer algunos de los efectos que genera beber una lata de gaseosa

a diario para entender la necesidad de generar ciertos cambios de conducta al respecto:

  • Altera el metabolismo;
  • Aumenta el riesgo de contraer diabetes en un 22%, osteoporosis y afecciones cardíacas;
  • Incrementa la grasa en el organismo;
  • Conduce a la deshidratación;
  • Perjudica el esmalte de los dientes;
  • Afecta la capacidad reproductiva;
  • Produce adicción.
Frente a este tema, ha nacido una nueva ola de criticismo desde diversas esquinas. El reconocido columnista de comida del New York Times dice que las gaseosas  son dañinas porque son usualmente confundidas con alimento: “El alimento provee nutrición, las gaseosas no”; y critica a estrellas como Beyoncé por participar en campañas publicitarias de las marcas.
El famoso chef inglés Jamie Oliver lleva a cabo desde hace al menos tres años una campaña para crear consciencia sobre el consumo de azúcar en las escuelas: en una charla de TED en una charla de TED, trajo al escenario una carretilla llena de cubos de azúcar para demostrar la cantidad que un niño consume en almuerzos escolares.
Aunque los gobiernos suelen ser lentos en reaccionar a este tipo de temas, algunos actores ya han creado controversia con legislaciones: es que disminuir los problemas de salud en la población también reduce los gastos de salud pública.
En Estados Unidos, donde más de un tercio de la población padece de sobrepeso, el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, fue uno de los pioneros, proponiendo prohibir la venta de vasos gigantes que suelen conseguirse en cines y locales de comida rápida. La medida fue aprobada por la Junta de Salud de la ciudad e iba a ser implementada en marzo de este año, pero un juez la suspendió. De todas formas, la campaña logró atención mundial y ya el año pasado se registró una caída récord en la venta de este tipo de bebidas.
En México, país que registra el mayor número de muertes vinculadas al consumo de bebidas azucaradas, la Alianza por la Salud Alimentaria lanzó durante el verano del hemisferio norte una campaña con carteles que dicen: ¿Te comerías doce cucharadas de azúcar?, ¿Por qué te las bebes en un refresco?,con la que busca alertar sobre los males de este hábito.
También Colombia se sumó al movimiento la semana pasada. En un país en el que el 51 por ciento de la población tiene sobrepeso, se anunció que el Ministerio de Salud podría aprobar una medida que regule la venta de estas bebidas en centros educativos, que establezca una restricción publicitaria a los fabricantes e incluso que determine topes de contenidos azucarados en la composición de las mismas.
¿Es el comienzo del fin de las gaseosas? La industria no está dejando avanzar el tema tan fácilmente.
Después del anuncio de Bloomberg en Nueva York, la Asociación Americana de Bebidas publicó amplios anuncios en los que llamaba a las personas a defender su derecho a elegir el tamaño de sus bebidas.
Desde Coca Cola aseguran que prohibir la venta de gaseosas tiene un impacto negativo en las economías locales. La marca viene trabajando en campañas de marketing para promover un consumo responsable, con concursos de salud e información sobre las calorías de las bebidas, y fue la responsable del lanzamiento de Coca-Cola Life, que contiene la mitad de azúcares que la regular y stevia entre sus ingredientes.


© Coca-Cola/Difusión

Pepsi, por su parte, lanzó PepsiNext, apuntando a las personas que no quieren asociarse con las bebidas light pero que buscan controlar su consumo de calorías.
Algunas voces señalan que más que una prohibición, un impuesto sobre las bebidas funcionaría mejor sin afectar la ‘libertad’ del consumidor.
Más allá de los resultados específicos de las medidas, la discusión está sobre la mesa. ¿Crees que es necesario controlar el consumo de gaseosas? ¿qué te parecen las opciones más ‘saludables’?
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