Sistema de Posicionamiento Global

¿Por qué no preguntas? – Porque sé donde estamos. ¿Quién no se acuerda de estas típicas conversaciones vacacionales entre nuestros padres. Entre el: ¿Cuando llegamos?, Yo creo que es por aquí y las típicas canciones automovilísticas, solíamos salir a la aventura de nuestras vacaciones. Recuerdo esas guías acartonadas buscando la página 13 cuadrante B-5 para saber donde se ubicaba nuestro nuevo destino. Y eso por no comentar la famosa guía que tenía todo buen taxista, y de la que algunos afortunados disfrutábamos, del callejero de Madrid. Una guía pequeña pero inmensa en la que tenías que pasar 3 o 4 páginas para llegar a tu destino. Hoy en día eso nos trae buenos recuerdos pero el ahora nos ha cambiado bastante con la nueva tecnología que tenemos en nuestras manos: Los Sistemas de Posicionamiento Global, es decir, los GPS.

Hace años fue el regalo de las navidades, todo conductor debía tener uno y, a pesar de las actualizaciones, todos lo llevaban sujeto al parabrisas delantero. Daba igual si conocían el camino o no, se llevaba conectado si o sí. Yo nunca fui muy partidario de estos artilugios, me parecían molestos, pesados y complicados de usar, ya que aunque solo tenías que meter la calle o el destino al que ibas, hasta que dabas con lo que buscabas tardabas bastante, y yo no he sido de esperar mucho. Además estos sistemas fallaban a veces, muchas son las historias que hemos oído sobre ello, pero ¿os acordáis de aquel conductor que acabó en el fondo de un río por hacer caso a su GPS?
cocheal_agua
Sin embargo, hace unos años con la aparición de las nuevas aplicaciones para móviles, varias empresas invirtieron en su desarrollo y nos hicieron llegar de manera gratuita sus servicios. De este modo yo empecé a utilizarlos y a probarlos. En aquella época el que más usaba era el Navigation de Google, y en un viaje que hice por Cataluña me dejó alucinado. No solo nos llevaba perfectamente al destino al que queríamos ir, si no que además sus indicaciones eran perfectas. Nos leía los carteles 1km antes de llegar a ellos y nos mandaba coger la salida correcta. Este avance supuso una tranquilidad para mí. Por fin podía confiar en un GPS del que sabía no me iba a fallar. La pena fue cuando cambié de móvil y vi que en este nuevo dispositivo el GPS no funcionaba tan bien.

Indagando y preguntando en foros me enteré de las mejores aplicaciones GPS y las probé. Ninguna me ofrecía los buenos resultados del Navigation, pero me llevaban más o menos a donde quería. Fue cuando por casualidad encontré la aplicación que uso: Waze. Su diseño atractivo y su facilidad de uso fue lo que me convenció, aunque no me convencía mucho. Estas aplicaciones son las más descargadas por los usuarios y quizás sean las más usadas. De esta manera, Waze ha pasado a ser un de mis aplicaciones favoritas, pero lo mejor de todo es la interacción entre usuarios. Gracias a los que usamos esta aplicación la alimentamos, esto quiere decir que damos todo tipo de información a la aplicación sobre atascos, accidentes o corte en carreteras. Esto nos evita estar parados o vivir situaciones desesperantes y el otro día lo viví en mis carnes.
Waze
Cuesta admitirlo, y siempre que hablo de algún tema de estos Google está de por medio. Waze fue comprado por Google en el 2013 para mejorar su sistema de GPS, lo que me hace difícil encontrar otros productos que no sean de ellos, pero lo que funciona bien funciona. El otro día tuve que hacer un trayecto complicado en Madrid en plena hora punta. Cuando salí de casa vi el lío en el que me estaba metiendo y casi opto por cancelar el plan. Sin embargo, la aplicación me dio ánimos. El camino que me indicaba era distinto al habitual, por lo que quise probar por simple curiosidad. Sutilmente me metía por calles que nunca había pasado antes y me recomendaba otras direcciones que en otras ocasiones le habría cuestionado. En 15 minutos estaba en San Sebastián de los Reyes y no me había detenido en ningún momento. Huelga decir que es emocionante ver una vía detenida y pasar tú por otro al lado que no tiene tráfico. La vuelta era más complicada, tenía que entrar en Madrid y la caravana era larga. De igual modo, el GPS me recomendó vías secundarias y de servicio para no detenerme, pero la precisión llegó en la M30. Habiendo ido en marchas superiores a la tercera todo el camino y viendo una M30 fluida en el comienzo del anillo con la A-1 el GPS me indicó que tomara la salida de Costa Rica, cuando normalmente tendría que haber ido hasta la salida de la A2. Volvía a cuestionar su decisión, pero nada más tomar la salida vi el atasco que había delante. De nuevo me había evitado 15 minutos de detención. Nuevas calles, nuevas direcciones por las que nunca había pasado y en un santiamén me presenté en el lugar al que tenía que ir. De vuelta al lugar de mi trabajo y descubriendo de nuevo nuevas alternativas de ruta, vi el futuro en mi coche. Lo que estarán investigando científicos y programadores para dotarnos de todos los elementos posibles para que nos olvidemos de preguntar, de perdernos, de valernos por nosotros mismos. Antes había personas con buena o con mala orientación, ahora depende del móvil y del GPS para llegar correctamente a nuestro destino.

Somos una sociedad aferrada al móvil de la cual se dice que no sabemos vivir sin él, pero cada vez nos van poniendo más difícil nuestra existencia sin este “aparatito”. Ya solo nos falta los cartuchos de memoria de “Matrix” para saber hacer de todo y no pasar por periodos de aprendizaje.
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