Lo último de DJI vuelve a no ser un dron.

En sus orígenes DJI fabricaba drones y GoPro les facilitaba las cámaras. Posteriormente esa relación se rompió, y DJI empezó a fabricar las cámaras de sus drones. Cuando GoPro intentó entrar en el mundo de los drones, DJI empezó una guerra con sus competidores con la intención de conquistar el mercado a base de sacar unos productos muy superiores a los de sus rivales.

Así, en el mercado de los drones, cuando algún competidor se le ha acercado, inmediatamente DJI se ha sacado de la manga un dron mucho más potente y versátil que todo lo que se encontrase en el mercado en esos momentos, y no sólo no se ha quedado ahí, sino que ha empezado a usar esa estrategia con otros de los productos que fabrica, como cámaras y estabilizadores. Recientemente ha sacado al mercado su estabilizador con cámara, el DJI Osmo, y su cámara de acción, la DJI Osmo Action.

Lo que ha sorprendido bastante ahora es que su último producto entra en un terreno en el que hasta ahora DJI parecía que no tenía nada que ofrecer: un robot educativo.

Con el RoboMaster S1 DJI parece querer adentrarse en el mundo de la programación educativa para los más jóvenes con un robot que deberemos de construir partiendo de sus piezas más simples y que podemos programar en Scratch o Python.

A simple vista parece una especie de tanque, pero viendo sus características vemos que es mucho más.

Cuenta con una cámara y un controlador inteligente que permite que podamos observar y controlar desde el móvil (o un dispositivo similar) a nuestro robot. Con la cámara podemos hacer que siga a algún objeto en movimiento (como podemos hacer con nuestros drones), transmita imágenes, identifique ordenes o siga trayectorias marcadas en el suelo.

Cuenta además con un sistema de estabilización y unas ruedas dotadas de unos rodillos que permiten que pueda girar el dron sobre su propio eje vertical o bien desplazarse lateralmente sin tener que girar las ruedas.

El cañón puede disparar en modo infrarrojos o bien unos pequeños proyectiles de plástico. El robot cuenta con unos sensores de impacto que nos van a permitir procesar esas señales de impacto para que el robot reaccione siguiendo las ordenes que le hayamos marcado.

Además podemos incorporar una serie de accesorios para personalizar nuestro robot o dotarlo de nuevas habilidades.

Con nuestra habilidad a los mandos y con la programación, podremos realizar varias tareas o participar en diversos juegos, tanto en solitario como acompañados. Podremos iniciarnos en la conducción automática, participar en carreras o luchas entre robots, o simplemente dejar volar nuestra imaginación y capacidades.

DJI sigue entrando con fuerza en un nuevo campo de aplicaciones, esta vez a un precio de 499$.

Quizás para fotografía no tenga una utilidad demasiado evidente aparte de la de poder seguirnos o llegar a rincones algo inaccesibles, pero de seguro puede ofrecernos mucha diversión.

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