La Mayor Mentira del Siglo XXI

Cuando en un futuro nuestros descendientes miren hacia atrás y lean sobre el miedo que causó el calentamiento global, lo que les causará sorpresa no será la enorme campaña mediática y política al respecto, sino la increíble manipulación de los registros oficiales sobre los que en definitiva se basa toda esta oleada de pánico y que fueron sistemáticamente “ajustados” y manipulados para mostrar que el planeta se estaba calentando mucho más de lo que los datos reales mostraban.

El calentamiento global se basa en 5 registros oficiales de datos, los compilados por el Instituto Goddard de Estudios Espaciales (GISS), por la Administración Oceánica y Atmosférica Nacional de Estados Unidos (NOAA) y por la Unidad de Investigación Climática de la Universidad de East Anglia, trabajando conjuntamente con el Centro Hadley para la Predicción del Clima, que forma parte de la Oficina Meteorológica del Reino Unido, estas tres mediciones son realizadas en la superficie de la Tierra, Los otros 2 registros dos registros derivan de las mediciones realizadas por satélites, y luego compilados por los Sistemas de Teledetección (RSS) en California y la Universidad de Alabama, en Huntsville (UAH).

En el último periodo de tiempo, estas dos formas tan diferentes de medir y recopilar los datos de la temperatura global han mostrado resultados muy diferentes entre sí.

El registro de superficie ha mostrado una tendencia creciente de temperaturas hasta mostrar el año 2014 como “el año más caluroso desde que comenzaron los registros”. Sin embargo, el RSS y el UAH por su parte no han registrado ningún cambio significativo en las tendencias de temperatura en los últimos 18 años y han establecido que el año 2014 solo ha sido el sexto año más caluroso desde 1997.

Los tres registros de superficie, son dirigidos por apasionados creyentes del calentamiento global causado por el hombre y obtienen la mayor parte de sus datos de una sola y única fuente. El Global Historical Climate Network del gobierno estadounidense (GHCN), administrado por el NOAA de los EE.UU., que depende del Departamento de Comercio de Estados Unidos.

Hay dos aspectos en todo este sistema de medición de temperaturas de superficie que durante mucho tiempo ha preocupado a un creciente número de estadísticos, meteorólogos y expertos bloggers del mundo de la ciencia. Uno de estos, es que la red de estaciones que supuestamente cubre toda la superficie del planeta y de la que extrae sus datos GHCN es realmente precaria. Cubriendo solo el 20% de la superficie. De hecho, desde 1990, el número de estaciones de registro en superficie se ha reducido en un 50% alcanzando menos de 6.000 y la mayoría de ellas se sitúan en zonas urbanas o lugares en donde gracias al “efecto de isla de calor urbano”, las lecturas pueden ofrecer registros de hasta 2 grados centígrados más que en aquellas zonas rurales en las que se han eliminado estaciones de registro de datos. Para llenar estos enormes vacíos en recopilación de datos, se ha recurrido a recreaciones computarizadas que simulan las temperaturas en las zonas no cubiertas, de manera que las temperaturas más altas registradas en los centros urbanos conducen a una previsión de temperaturas más elevadas en aquellas zonas donde realmente no se han registrado las temperaturas, contribuyendo con ello, a la creencia de un calentamiento global.

Pero aún más preocupante es la clara evidencia de que incluso estos datos computacionales, se han sometido a “ajustes” para aumentar el registro de temperaturas, de forma artificial.

Los investigadores asiduos han desenterrado un sin número de ejemplos en todo el mundo, por ejemplo, en Australia, un enfriamiento de 1 grado centígrado producido durante los últimos 80 años, se convirtió mediante la manipulación de los datos, en una tendencia al calentamiento de 2,3 grados. En Nueva Zelanda, se produjo un escándalo académico cuando los datos que mostraban que entre 1850 y 1998 no se producían cambios significativos, fueron “ajustados” para mostrar una tendencia al calentamiento de 0,9 grados por siglo.

Uno de los ejemplos de manipulación más descarados y comprobables nos los muestra Paul Homewood. En su blog, Notalotofpeopleknowthat, se dedicó a comprobar las gráficas de temperatura publicadas oficialmente y referentes a tres estaciones meteorológicas en Paraguay, oficialmente en estas estaciones paraguayas, según datos del GISS, entre 1950 y 2014 habían registrado un aumento de temperatura particularmente elevado de más de 1.5 grados Centígrados: el doble del aumento global aceptado para el conjunto del siglo XX. Sin embargo, en cada caso, pudo comprobar como la tendencia mostrada por 60 años de datos reales se había invertido drásticamente de modo artificial, de modo que lo que en realidad era una tendencia hacia el enfriamiento, fue reescrito para transformarse en una tendencia que mostraba un calentamiento muy marcado.

Grafico con datos reales

Grafico con datos reales

Grafico con datos manipulados

Grafico con datos manipulados

Esto es solo uno de los muchos ejemplos reconocidos por observadores expertos de todo el mundo y que plantea grandes interrogantes sobre los registros oficiales de temperatura en la superficie del planeta. Homewood no se limitó a verificar los datos de las estaciones paraguayas, sino que se dedicó a repasar los de otras estaciones meteorológicas de América del Sur y en cada caso se encontró con los mismos ajustes sospechosos en el mismo sentido, reescribir las temperaturas originalmente tomadas en los registros y cambiarlas por temperaturas más altas.

El primer reajuste de las temperaturas fue realizado por el GHCN, que es una base de datos de varios registros climatológicos de todo el mundo. Luego la manipulacion de los datos, fueron amplificados por dos de los principales registros oficiales de temperaturas de superficie, el Instituto Goddard de Estudios Espaciales (GISS) y el Centro Nacional de Datos Climáticos (NCDC), que utilizan las supuestas tendencias de calentamiento para estimar la evolución de las temperaturas en las vastas zonas de la tierra donde no existe forma de tomar las mediciones. Siendo estos los registros que al final los científicos y los políticos usan para fundamentar su creencia en el “calentamiento global”.

Ahora Homewood ha centrado su atención en las estaciones meteorológicas de gran parte del Ártico, entre los 51 grados oeste en Canadá y el corazón de Siberia, a 87 grados Este.

Lugar investigao por Homewood, 51° Oeste - 87° Este

Lugar investigao por Homewood, 51° Oeste – 87° Este

Una vez más, en casi todos los casos, se han realizado los mismos “ajustes” de registros de temperatura en el mismo sentido, es decir, reescribiendo las temperaturas originalmente medidas, hasta mostrar calentamientos artificiales de más de 1 grado Centígrado.

Traust Jonsson

Traust Jonsson

Esto ha sorprendido a gente como Traust Jonsson, quien pasó mucho tiempo a cargo de la investigación climática en el centro meteorológico de Islandia (y con quién Homewood ha estado en contacto). Jonsson se sorprendió al ver cómo la nueva versión de los datos, hace desaparecer por completo lo que se llamaron “los años del mar de hielo” de Islandia en torno a 1970, cuando un período de enfriamiento extremo casi devastó la economía de su país.

Uno de los primeros ejemplos de estos “ajustes” fue expuesta en 2007 por el estadístico Steve McIntyre, cuando descubrió un artículo publicado en 1987 por James Hansen, que más tarde se volvió un fanático activista climático, que durante muchos años dirigió el Instituto Goddard de Estudios Espaciales (GISS).

Los gráficos originales de Hansen mostraban como las temperaturas en el Ártico en torno a 1940, eran mucho más altas de lo que lo han sido en cualquier momento histórico desde entonces.

Pero como Homewood revela en su blog, el Instituto Goddard, invirtió esos datos del revés, consiguiendo que las temperaturas del Ártico en los años 40 parecieran tan bajas que cualquier temperatura posterior indique un presunto proceso de calentamiento global.

El interés de Homewood en el Ártico es en parte debido a que la pérdida de hielo polar, así como la desaparición de los osos polares, que se han convertido en la principal carta de presentación para defender el argumento de que estamos amenazados por un calentamiento global desbocado.

Pero él eligió ese tramo concreto del Ártico, ya que es donde el hielo se ve afectado por la llegada de agua más caliente procedente de los cambios cíclicos en las corrientes Atlánticas, un proceso que alcanzó su punto máximo hace 75 años, hacia los años 40, cuando se derritió mucho más hielo del Ártico del que se ha derretido recientemente. Y es que la fusión del hielo del ártico, no es causada por el aumento de las temperaturas globales en absoluto, sino por los cambios en las corrientes atlánticas que impulsan agua más caliente hacia esa zona.

Lo que resulta extremadamente grave en todo este asunto, es la forma en que esta manipulación al por mayor, algo perpetrado por el GHCN y el GISS por razones aún no explicadas, se ha convertido en una enorme manipulación científica y en el que empieza a ser el mayor escándalo científico de todos los tiempos. Si el mundo científico es capaz de perpetrar estas manipulaciones por intereses que aún desconocemos, ¿cómo y por qué deberíamos seguir confiando en ellos?

Así pues, cuando en las noticias de la tele, alguno de esos pseudo-periodistas que se dedican a repetir las instrucciones como loros, nos digan que el calentamiento global es “la mayor amenaza que enfrenta la humanidad”, piensen en cómo se están manipulando los datos para vendernos, una vez más, una gran y enorme mentira.

¿Alguna vez nos dirán la verdad sobre algo?

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