Cómo la tecnología nos ayuda a evitar atropellos en las carreteras | Novatrans

Aunque en los últimos años el índice de siniestralidad en el transporte en nuestro país ha disminuido considerablemente, a día de hoy se siguen produciendo muchos accidentes que por desgracia acaban con consecuencias fatales.

Un porcentaje demasiado alto de estos incidentes son atropellos de vehículos a ciclistas, animales y peatones que van por la carretera. Las principales causas en estos casos suelen ser el exceso de velocidad, el mal estado de algunas vías, los despistes al volante y la mala visibilidad.

Como hemos dicho, desde hace años se organizan planes y estrategias con medidas para paliar estos accidentes, como por ejemplo la mejora del estado y la conservación de nuestras carreteras y unidades de transporte, que han dado buenos muy buenos resultados. Pero se debe seguir progresando en este campo, incorporando nueva técnicas e innovaciones que nos permitan ser más eficaces.

El avance imparable de la tecnología nos permite acceder a numerosas innovaciones que hacen posible mejorar considerablemente en los planes de seguridad para el transporte. Por ejemplo, capacitándonos para obtener información de nuestras carreteras y saber en cuáles de ellas se da un mayor número de accidentes, de esta manera podemos tomar medidas para mejorar las condiciones de esas vías y prevenirlos.

El transporte debe actualizarse y adoptar estas nuevas herramientas, que nos ayudarán a gestionar nuestras carreteras a través de programas que analicen la información registrada, sabiendo qué ocurre a cada momento y analizando los puntos más peligrosos o saber con antelación qué vías pueden llegar a ser más peligrosas y actuar antes de tiempo.

Es decir, estos sistemas hacen posible saber cuáles son las incidencia más comunes y geolocalizarlas, permitiéndonos conocer en qué puntos se producen los atropellos, los motivos específicos en cada punto y tomar decisiones según el problema detectado.

Otras opciones, como la que está desarrollando la Universidad de Vigo, estudian mediante sistemas que miden la visibilidad y la geometría entre otros datos, para filtrar los tramos de carretera que suponen un mayor riesgo para el transporte sin necesidad de que se hayan producido accidentes en esos puntos con anterioridad. Es decir, no registra el volumen de los siniestros en los distintos puntos de las vías, sino sus condiciones y si reúnen los requisitos para ser considerado como zonas de riesgo de accidentes.

De esta manera, estas zonas pueden ser intervenidas, introduciendo mejoras para que los accidentes no lleguen a producirse. De esta forma, conseguiremos que el transporte por carretera español mejore, no solamente en cuanto a seguridad, sino también en la calidad de sus vías y la fluidez de su tráfico.

Estas tecnologías suponen además un ahorro para el sector del transporte, pues permiten tomar mejores decisiones a la hora de destinar los recursos económicos, priorizando su aplicación en aquellos asuntos que sean de mayor importancia y obteniendo así una mayor rentabilidad.

En definitiva, el transporte y la tecnología deben ir de la mano ahora más que nunca, de esta forma el sector podrá adaptarse a las nuevas tendencias y será capaz de traspasar barreras que hasta ahora parecían imposibles. La gestión de la red de carreteras será cada día más fácil de manejar y podrán destinarse recursos a otras causas más necesarias.

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